GUÍAS TERAPÉUTICAS
Guías de actuación clínica de la
Sociedad Española de Cardiología. Recomendaciones para el uso del tratamiento
antitrombótico en cardiología
Magda Heras (coordinadora), Antonio Fernández
Ortiz,
José A. Gómez Guindal, José A. Iriarte, Rosa-María Lidón,
Francisco Pérez Gómez e Inmaculada Roldán
Sociedad Española de Cardiología.
Las indicaciones de los antitrombóticos en
cardiología van cambiando a medida que se incorporan nuevas familias de fármacos
o se establecen nuevas indicaciones o nuevas dosis para fármacos ya conocidos.
El presente documento es una puesta al día
del documento previo publicado en el año 1994. Para ello se ha hecho una revisión
exhaustiva de la literatura de los últimos 15 años. Siguiendo las pautas de
la medicina basada en la evidencia, y con la finalidad de seleccionar las
publicaciones relevantes para cada patología, todas las publicaciones seleccionadas
con el MEDLINE, utilizando las palabras clave escogidas para cada apartado,
se pasaron por los filtros siguientes: a) se han escogido solamente estudios
aleatorizados, controlados, metaanálisis, guías clínicas y artículos de revisión;
b) seguidamente se consultaron las bases de datos del Best-Evidence y el Cochrane
Collaboration, y c) finalmente se han aplicado los criterios de la medicina
basada en la evidencia de validación, relevancia y aplicabilidad clínica a
las evidencias encontradas.
Las indicaciones de antiagregación y/o anticoagulación se dan
para las siguientes patologías: a) profilaxis de la trombosis venosa profunda
y del tromboembolismo pulmonar; b) prevención del tromboembolismo sistémico
en el contexto de fibrilación auricular aislada, fibrilación auricular con/sin
valvulopatía reumática, en pacientes portadores de prótesis valvulares mecánicas
y biológicas, y en la miocardiopatía dilatada; c) terapéutica antitrombótica
en la enfermedad coronaria y en el intervencionismo coronario, y d) se revisan
también las interacciones de los dicumarínicos y las indicaciones del control
de los diversos fármacos.
Palabras clave: Guía
clínica. Antitrombóticos. Prótesis valvulares. Síndromes coronarios agudos.
Revascularización coronaria. Fibrilación, auricular.
Correspondencia: Dra. M. Heras.
Institut de Malalties Cardiovasculars. Hospital Clínic.
Villarroel, 170. 08036 Barcelona.
Correo electrónico: mheras@medicina.ub.es
GUIDELINES OF THE SPANISH SOCIETY OF CARDIOLOGY. RECOMENDATIONS
FOR THE USE OF ANTITHROMBOTIC THERAPY IN CARDIOLOGY
The indications for the use of antithrombotic
therapy are evolving as new drugs become available or new indications or dosages
are recommended for drugs already in use.
This document reviews and updates the former
one published in 1994. To that end, an exhaustive revision of the literature
published in the last 15 years has been undertaken. Following the evidence
based medicine dictates, and aiming to select all the relevant publications
for each pathology, all studies were selected through MEDLINE, using the specified
key words for each subject, and were filtered using the following steps: a)
only randomized, controlled studies, metaanalysis, guidelines and review articles
were chosen; b) then, the BestEvidence and Cochrane Collaboration databases
were consulted; e) finally, the evidence based medicine validation, relevance
and applicability criteria were assessed for each publication.
The use of antiaggregants and anticoagulante
are given for the following conditions: a) prevention of deep vein thrombosis
and pulmonary embolism; b) prevention of systemic emboli in patients with
lone atrial fibrillation, atrial fibrillation associated or not with rheumatic
heart disease, in patients with biological or mechanical cardiac valvular
prostheses and in dilated cardiomyopathy; e) antithrombotic therapy in coronary
heart disease and in coronary intervention; d) the interactions with oral
anticoagulants and how to control these therapies are also discussed.
Key words:
Guidelines. Antithrombotic therapy. Valvular prostheses. Acute coronary syndromes.
Coronary revascularization. Atrial fibrillation.
(Rev Esp Cardiol 1999; 52: 801-820)
INTRODUCCIÓN
En la actualidad, el tratamiento antitrombótico
constituye una de las piedras angulares en la cardiología moderna. La importancia
de dicho tratamiento viene determinada, por un lado, por la clara interrelación
existente entre trombosis y ateroesclerosis y, por otro, por la incidencia
y graves repercusiones socioeconómicas de las enfermedades cardiovasculares
(ECV) tanto del síndrome coronario agudo (SCA): infarto agudo de miocardio
(IAM) y angina inestable (Al), como de los accidentes vasculares cerebrales
(AVC). Así mismo, la implantación de prótesis válvulares y endovasculares,
práctica de uso extendido en la cardiología actual, supone la presencia de
material artificial en el torrente circulatorio y, por ende, riesgo de trombosis.
Las ECV constituyen la primera causa de mortalidad
en los países occidentales. En nuestro país, las ECV provocaron el 40% de
todas las causas de defunción en el año 1992, los AVC representan un 31,7%,
mientras que la mortalidad por cardiopatía isquémica se produce en el 26,6%.
El coste total estimado, sólo para esta patología en los años 90 en los EE.UU.,
es de 24.573.000 dólares, siendo la tercera patología más costosa después
de las enfermedades infecciosas y el cáncer'.
La composición del trombo viene determinada
por la lesión vascular subyacente y por el tipo de flujo. En la trombosis
arterial (IAM, AI o revascularización coronaria percutánea [RCP]), el daño
del endotelio vascular expone estructuras trombogénicas de la pared vascular
que promueven la activación y agregación de plaquetas y en menor grado de
formación de fibrina. Por contra, la trombosis intracavitaria, ya sea auricular
(fibrilación auricular) o ventricular (aneurisma ventricular post-IAM o miocardiopatía
dilatada) ocurre en situaciones de estasis sanguínea, es decir, en situación
de flujo lento, y predomina la activación del sistema de la coagulación y
el depósito de fibrina. Las prótesis valvulares mecánicas promueven la activación
de la coagulación con predominio de la formación de fibrina, aunque la agregación
plaquetaria puede desempeñar también un papel menor.
La indicación del tratamiento antitrombótico
vendrá determinada por el tipo de sustrato trombogénico y por el riesgo relativo
de sufrir un episodio tromboembólico. El riesgo se estratifica en tres categorías:
riesgo elevado, con más de seis episodios por 100 enfermos por año (AI, IAM,
fase aguda de la revascularización percutánea, fase aguda del injerto aortocoronario,
fibrilación auricular con historia de embolia previa o en presencia de estenosis
mitral, prótesis cardíacas antiguas y, finalmente, historia previa de embolismo);
riesgo medio, de 2 a 6 episodios por 100 enfermos por año (fase crónica de
la angina, el infarto de miocardio, la revasculari zación percutánea y los
injertos aortocoronarios, fibrilación
auricular con enfermedad orgánica, miocardiopatía
dilatada, prótesis valvulares mecánicas modernas y bioprótesis y fibrilación
auricular), y riesgo bajo, menos de 2 episodios por 100 enfermos por año (prevención
primaria de la enfermedad coronaria, fibrilación auricular aislada, aneurisma
crónico del ventrículo izquierdo y las bioprótesis valvulares en ritmo sinusal).
En los enfermos con un riesgo elevado el tratamiento
antitrombótico debe ser intenso mientras que los pacientes con riesgo bajo
quizá pueden ser seguidos sin necesidad de tratar'.
Los fármacos antitrombóticos, antiagregantes
y anticoagulantes, que se han evaluado en los diferentes estudios aleatorizados
que permiten establecer los niveles de evidencia para su uso son: el ácido
acetilsalicílico (AAS), el triflusal, la ticlopidina y el clopidogrel; los
antagonistas de los receptores de la glicoproteína IIb/IIIa (GP IIb/IIla)
de la membrana plaquetaria, las heparinas no fraccionadas (HNF) y las heparinas
de bajo peso molecular (HBPM), los inhibidores directos de la trombina y los
cumarínicos.
El AAS actúa inhibiendo la vía del ácido araquidónico
por acetilización irreversible de la ciclooxigenasa. El triflusal tiene un
mecanismo de acción similar al AAS; sin embargo, a dosis terapéuticas, no
inhibe la prostaciclina producida por el endotelio vascular. La ticlopidina
y el clopidogrel actúan inhibiendo la agregación plaquetaria inducida por
el adenosín difosfato (ADP). Los antagonistas de los receptores de la GP Ilb/IIIa
de la membrana plaquetaria se caracterizan por inhibir la agregación plaquetaria
en su estadio final y, por tanto, independientemente del estímulo que haya
inducido su activación.
La HNF actúa de cofactor de la antitrombina
III potenciando de forma importante la inhibición de los factores XII, XI,
IX, X y trombina pero, así mismo, la HNF se une a gran variedad de proteínas
plasmáticas y a las células endoteliales vasculares disminuyendo su biodisponiblidad.
Las HBPM también actúan de cofactor de la antitrombina lII produciendo un
cambio en su configuración que multiplica por 1.000 su capacidad de inhibir
al factor Xa y en menor proporción a la trombina. Las HBPM se diferencian
entre sí precisamente por la relación entre la inhibición de estos dos factores:
cociente Xa/IIa.
Los inhibidores directos de la trombina actúan sin necesidad
de cofactor.
Los cumarínicos actúan interfiriendo la síntesis
hepática de los factores II, VII, IX y X mediante bloqueo de la carboxilación
de los radicales del ácido glutámico del extremo terminal de estas proteínas
de la coagulación impidiendo que se unan mediante el calcio, a las cargas
negativas fosfolipídicas de la pared vascular y de las plaquetas.
En este artículo trataremos los siguientes
temas: a) profilaxis de la trombosis venosa profunda y del tromboembolismo
pulmonar; b) prevención del tromboembolismo sistémico en el contexto de enfermedad
valvular reumática, fibrilación auricular aislada, fibrilación auricular con/sin
valvulopatía reumática, en pacientes portadores de prótesis valvulares mecánicas
y biológicas y en la miocardiopatía dilatada; c) terapéutica antitrombótica
en la enfermedad coronaria y en el intervencionismo coronario. y d) las interacciones
de los dicumarínicos y las indicaciones del control de los diversos fármacos.
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METODOLOGÍA
La pregunta clínica que nos hemos planteado
es la siguiente: -es válido el tratamiento antitrombótico en cardiología?
Para la aplicación del método de medicina basada en la evidencia (MBE)'' se
ha realizado esta pregunta en cada uno de los apartados definidos anteriormente.
Para ello se ha diseñado una estrategia de
búsqueda inteligente: utilizando MEDLINE y aplicando las cuatro materias básicas:
los términos «Mesh» más adecuados, tesauro, limitadores (15 años) y texto
libre y su combinación, mediante filtros metodológicos (ensayos aleatorizados,
controlados. metaanálisis, guías clínicas y artículos de revisión)'.
Se han consultado también las bases de datos
de Best-Evidence y Cochrane Collaboration", y, por último, se han aplicado
los criterios de MBE de validación, relevancia y aplicabilidad clínica a las
evidencias encontradas.
La pregunta se ha contestado en sentido positivo
transmitiendo la validación, relevancia y aplicabilidad clínica en términos
conocidos por todos y plasmado en la presente guía.
Las indicaciones terapéuticas se hacen siguiendo
la clasificación del American College of Cardiology y la American Heart Association
(ACC/AHA)" en:
Clase I:
existe evidencia y acuerdo general de que determinado procedimiento diagnóstico
o tratamiento es válido y efectivo.
Clase II:
no existe clara evidencia y además hay divergencias de opinión acerca
de la validez y eficacia del procedimiento diagnóstico o de tratamiento:
Clase IIa:
la mayoría de la evidencia y las opiniones están a favor de la validez y eficacia.
Clase IIb: la eficacia
y validación del procedimiento diagnóstico o del tratamiento están menos establecidas.
Clase III: existe
evidencia o acuerdo de opinión de que determinado procedimiento diagnóstico
o terapéutico no es válido ni eficaz y en ocasiones puede ser peligroso.
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PROFILAXIS PRIMARIA DE LA TROMBOSIS VENOSA PROFUNDA
(TVP) Y DEL TROMBOEMBOLISMO PULMONAR (TEP)
Numerosos estudios han demostrado que los pacientes
sometidos a intervenciones quirúrgicas pueden presentar TVP, así como también
los enfermos encamados con enfermedades no quirúrgicas. La profilaxis debe
realizarse según el riesgo de cada situación. Se consideran factores de riesgo
para la TVP en pacientes quirúrgicos: historia previa de TVP y/o TEP, edad
superior a 70 años, inmovilización prolongada, infecciones graves, trombofilia,
enfermedad neoplásica, obesidad, venas varicosas y tratamiento con estrógenos.
El Consenso Europeo, el American College of
Chest Physicians (ACCP) y otras reuniones internacionales han establecido
tres tipos de riesgo para los enfermos quirúrgicos:
Riesgo bajo:
cirugía sin complicaciones, en pacientes menores, de 40 años, sin factores
de riesgo adicionales; y las intervenciones de duración < 30 min. en pacientes
mayores de 40 años y sin factores de riesgo añadido. En este grupo la incidencia
de trombosis venosa distal es < 10%, la proximal < 1 % y el TEP mortal
< 0,01 %.
Riesgo moderado:
cirugía general en pacientes mayores de 40 años y de duración
> 30 min, y en pacientes menores de 40 años en tratamiento con anticonceptivos.
La incidencia de trombosis venosa distal es del 10-40%, la proximal del 2-10%,
y el TEP mortal del 0,1-0,7%.
Riesgo elevado:
cirugía general y urológica en pacientes mayores de 40 años con historia previa
de TVP y/o TEP; cirugía abdominal o pélvica para tratamiento de neoplasia;
cirugía ortopédica mayor de las extremidades inferiores. La incidencia de
trombosis venosa distal oscila entre el 40-80%, la proximal entre el 10 y
el 20% y el TEP mortal entre el 1 y el 5%.
Recomendaciones (véase tabla 1)
Riesgo bajo:
no existen datos suficientes para recomendar tratamiento antitrombótico profiláctico
en estos pacientes, excepto aconsejar la deambulación precoz y una hidratación
adecuada`.
Riesgo medio:
HBPM/24 h o HNF 5.000 U/8-12 h s.c., siendo los dos tratamientos igual
de eficaces, aunque la HBPM sólo se administra 1 vez al día. Debe iniciarse
2 h antes de la intervención (clase I)''-.
Riesgo elevado:
a) Prótesis de cadera. HBPM s.e. dos veces al día, iniciándose 2 h antes
de la cirugía, o HNF s.c. 5.000 U/8-12 h, y también los anticoagulantes orales
INR 2,0-3,0 (iniciándose inmediatamente después de la intervención o período
perioperatorio) (clase l). La hirudina recombinada a dosis 10-15 mg/ 12 h
preoperatorio y hasta 8 días después es más eficaz que la HNF 5.000 U s.c./8
h (clase I)"''; h) prótesis de rodilla Se recomienda HBPM s.e./ 12 h
(clase I); c) fractu- de cadera. HBPM s.e./dos veces al día, o anticoagulantes
orales INR 2,0-3,0, ambos tratamientos iniciados en el preoperatorio (clase
I). En cirugía ortopédica la duración del tratamiento debe ser de 30 días`,
y d) cirugía general. HBPM/12 h o HNF 5.000 U s.c./8 h hasta la completa deambulación
(clase I)16-18
TABLA
1 |
| Recomendaciones
tratamiento antitrombótico en la profilaxis TVP y TEP |
Profilaxis,TVP
y TEP |
| Enfermos quirurgicos os |
Enfermos con problemas médicos |
Riesgo bajo:
No tratamiento |
Riesgo medio/elevado:HBPM s.c./24 h
HNF 5.000 U s.c./8-12 h |
Riesgo moderado:HBPM s.c./24 h
HNF 5.000 U s.c./ |
|
Riesgo elevado:
HBPM s.c./12 h 12 11
HNF 5.000 U s.c./8-12 h
Dicumarínicos INR 2,0-3.0 |
|
8- 12 h
TVP:
trombosis venosa profunda; TEP: tromboembolismo pulmonar HBPM: he`parina de
hijo peso molecular: HNF: heparina no fraccionada
Para los enfermos con problemas médicos también
debe establecerse la prevención en función del riesgo, que aumenta con la
edad, obesidad, venas varicosas, embarazo, trombofilia, tratamiento con estrógenos,
el encamamiento prolongado, TVP previa, cáncer, insuficiencia cardíaca congestiva,
infección pulmonar, infarto agudo de miocardio, parálisis de las extremidades
inferiores y sepsis. Datos de varios estudios refieren que el tratamiento
con HBPM s.c/24 h es igual de eficaz que la HNF s.e. 5.000 U/12 h. El AAS
reduce el riesgo de TVP en dos tercios""`. El tratamiento del TEP
se describe en otra guía clínica.
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PRÓTESIS VALVULARES CARDÍACAS
El riesgo de embolia después de la sustitución
valvular por una prótesis mecánica o biológica depende de tres variables:
u) la localización, siendo mayor para la posición mural que la nórtica; h)
del tiempo transcurrido después del recambio, siendo la incidencia mayor durante
los tres primeros meses, y c) de los factores de riesgo asociado: fibrilación
auricular (FA), disfunción ventricular izquierda (FE < 30°l0), tromboembolismo
previo, tamaño de la aurícula izquierda (55 mm), y trombofilia.
TABLA
2 |
| Recomendaciones
tratamiento antitrombótico en prótesis valvulares |
Prótesis
valvulares |
| Prótesis valvulares mecanicas |
Prótesis valvulares biologicas |
Primeros tres meses INR 2,5-3.5
Recambio valvular nórtico (después 3 meses) Prótesis
doble hemidisco y sin factores de riesgo
INR 2,0-3,0 Prótesis disco o doble hemidisco + factores
de riesgo INR 2,5-3.5
Prótesis antiguas (Starr-Edwards, cte.)
INR 3.0-4,5
Recambio valvular mural (después 3 meses) Prótesis
disco, doble hemidisco INR 2,5-3.5
Prótesis antiguas (Starr-Edwards. cte.)
INR 3,0-4,5
Asociación 100 mg aspirina a INR 2.0-3.0
Asociación 100 mg aspirina en caso embolismo
Sin tratamiento anticoagulante con o sin aspirina |
Primeros tres meses, nórtica
y mural,en ausencia factores de riesgo asociado INR
2,0-3,0
Recambio valvular aortico (después 3 meses) Sin factores
de riesgo Aspirina 80-350 mg/día
Con factores de riesgo INR 2,0-3,0
Recambio valvular mural (después 3 meses) Sin factores
de riesgo Aspirina n0-350 mg/día
Con factores de riesgo INR 2.0-3.0
Sin tratamiento anticoagulante o no aspirina |
Prótesis valvulares mecánicas
Desde el inicio de su implantación se sabe
que las prótesis valvulares mecánicas precisan tratamiento anticoagulante
a largo plazo; a pesar del mismo, existe un 2% anual de embolismo sistémico,
variable según los modelos, la localización de la prótesis y el nivel de anticoagulación
(tabla 2).
Durante los tres primeros meses después del
recambio valvular deben administrarse dicumarínicos con un INR entre 2,5 y
3,5 (clase I). Después de los tres meses, en los pacientes con una prótesis
nórtica moderna de doble hemidisco (tipo St. Jode o Medtronic Hall) y sin
factores de riesgo asociado, el nivel de anticoagulación se debe reducir a
un INR de 2,0-3,0 (clase I)---. Para los otros modelos de prótesis (de disco),
en pacientes con factores de riesgo asociado, para los recambios valvulares
en posición mural (independientemente del tipo de prótesis) y en aquellos
pacientes con recambio múltiple`, la anticoagulación debe mantenerse con un
INR de 2,5-3,5 (clase I). Aunque en algu-
nos modelos antiguos como la Starr-Edwards
o la Bjórk-Shiley estándar se habían recomendado valores de anticoagulación
más intenso con un INR de 3,0-4,5 (clase lIa)'-1, teniendo en cuenta el incremento
de hemorragias graves, actualmente se recomienda un INR de 2,5-3,5-5 26 (clase
I).
La asociación de dosis bajas de AAS 100 mg
con tratamiento anticoagulante con INR 2,0-3,0 en pacientes con buena tolerancia
al AAS reduce los eventos embólicos y la mortalidad vascular a expensas de
un mínimo incremento de las complicaciones hemorrágicas (clase Ila)='=1. Dosis
de AAS superiores a 500 mg están contraindicadas por la elevada incidencia
de hemorragia y la nula reducción de los procesos embólicos en comparación
con dosis de 100 mg'-y 3°. La asociación de 100 mg de aspirina al tratamiento
anticoagulante debe considerarse siempre que exista un proceso embólico bajo
tratamiento anticoagulante y en presencia de enfermedad coronaria o vascular
periférica (clase I )
Prótesis valvulares biológicas
La incidencia de embolismo a largo plazo sin
anticoagulación es baja (1-3% anual), especialmente en la sustitución valvular
aórtica (0,5-1% anual); sin embargo, la incidencia durante los tres primeros
meses, tanto para la sustitución aórtica como para la mitra¡, es muy superior'.
Se recomienda tratamiento anticoagulante durante los tres primeros meses con
un INR de 2,0-3,0 (clase I). A partir de los tres meses los pacientes con
sustitución valvular aórtica o mitra¡, sin factores de riesgo asociados, pueden
seguir con 80-325 mg/día de aspirina (clase I). Tanto en la sustitución nórtica
como en la mitral, se debe mantener el tratamiento anticoagulante cuando los
pacientes tengan historia previa de embolismo, FA crónica o paroxística, presencia
de trombo en la aurícula izquierda, aurícula izquierda dilatada (55 mm), disfunción
ventricular y trombofilia con un INR entre 2,0 y 3,0 (clase I)=5 =' "-`3
(tabla 2).
Todavía no existen datos sobre la utilización
de las HBPM en el tratamiento de los pacientes con recambio valvular, aunque
hay diversos estudios en marcha.
Trombosis valvular
El tratamiento fibrinolítico sólo es eficaz
si la obstrucción valvular es secundaria a un trombo, pero no por pannus.
No es eficaz en un 20% de los casos, la mortalidad es del 6% y la incidencia
de tromboembolismo y embolia cerebral es del 12% y del 3-10%, respectivamente,
en el tratamiento de las prótesis izquierdas (nórtica y mitral). Además, existtrol,
con la finalidad de potenciar la fibrinólisis endógena; si no hay resolución
del trombo se puede proceder a la parte del fibrinolítico descrita previamente
y/o considerar la opción quirúrgica
Embarazo y anticoagulación
El embarazo aumenta el riesgo de tromboembolismo;
el uso de dicumarínicos puede producir malformaciones congénitas entre las
semanas 6-12 y cualquier anticoagulante aumenta el riesgo de aborto y hemorragia,
especialmente en el período periparto`. En pacientes con enfermedad valvular
en edad fértil debería procederse a la reparación de la válvula nativa si
es posible y, si no, a un recambio valvular con bioprótesis u homoinjerto,
aun sabiendo que el embarazo puede acelerar su deterioro. En mujeres con prótesis
mecánicas o con factores de riesgo asociado se debe desaconsejar el embarazo.
En el caso de embarazo en una mujer portadora
de válvula mecánica puede procederse de la siguiente manera:
Primer trimestre. Si la paciente acepta
el riesgo de malformaciones fetales (éstas se reducen si la dosis de warfarina
necesaria es < 5 mg/día) y la válvula conlleva un riesgo elevado de trombosis
continuar con dicumarínicos hasta las últimas dos semanas del embarazo. En
mujeres con prótesis que tienen un menor riesgo de trombosis (p. ej., doble
hemidisco o en posición aórtica), o porque no aceptan el riesgo de embriopatía
puede administrarse heparina i.v. a dosis elevadas, para mantener el TTPa
entre 2 y 3 veces/control, aunque no existen estudios que hayan confirmado
la
TABLA 3 |
| Recomendaciones
tratamiento antitrombótico en la fibrilación auricular |
Fibrilación auricular |
FA aislada < 65 años
Sin tratamiento FA no reumática Pacientes < 65 años
Sin factores de riesgo:AAS
Dicumarínicos
Con factores de riesgo
Dicumarínicos INR 2.0-3,0
Pacientes 65-75 años
Sin factores de riesgo
AAS 250-300 mg o dicumarínicos
INR 2.0-3,0
Con factores de riesgo
Dicumarínicos INR 2,0-3,0 Pacientes
> 75 años, con y sin factores de riesgo
Dicumarínicos INR 2.0-3.0 FA re reumática
Dicumarínicos INR 2,0-3.0 Asociación 100 mg AAS sin embolia FA n
cardioversion Antes cardioversión (3 semanas)
Dicumarínicos INR 2,0-3,0 Poscardioversión (3 semanas)
FA: fibrilación auricular; AAS: ácido acetilsalicílico.
constituido por diversas anomalías cardíacas de menor prevalencia.
|
eficacia de esta indicación; debe tenerse en
cuenta el efecto osteoporótico de la heparina, los posibles efectos hemorrágicos
sobre el feto y la posibilidad de trombosis valvular y embolismo sistémico
(clase IIa)''. No existe ningún estudio sobre la utilidad de la HBPM en el
tratamiento de las prótesis valvulares durante el embarazo".
Segundo y tercer trimestres. Durante
el resto del embarazo debe mantenerse el tratamiento con dicumarínicos. Dos
semanas antes de la fecha prevista del parto debe cambiarse a heparina intravenosa,
que debe suspenderse inmediatamente antes del parto. El tratamiento con dicumarínicos
debe reinstaurarse inmediatamente después del mismo conjuntamente con la heparina
intravenosa a dosis plenas que debe mantenerse hasta conseguir un INR terapéutico'-bv'-3='°.
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FIBRILACIÓN AURICULAR
La FA asociada o no a patología valvular es
la primera causa de embolismo. El 15% de los AVC tienen su origen en un embolismo
cardíaco. El 45% de los embolismos de origen cardíaco se deben a FA no reumática,
el 15% se asocia a cardiopatía isquémica y un 10% a la presencia de un aneurisma
ventricular. La valvulopatía reumática y las prótesis valvulares contribuyen
cada una en un 10%, y el 10% restante está constituido por diversas anomalias
cardiacas de menor prevalencia.
La incidencia media de embolismo en la FA es
de 6 a 8 por 100 al año , pero puede variar sensiblemente según los factores
de riesgo asociados.
Los factores de riesgo embolico asociados a
todo tipo de FA son los siguientes .
1. Edad superior a 65 años, especialmente mujeres
> 75 años.
2. Insuficiencia cardíaca o reducción de la fracción de eyección por ecocardiografía
(< 30%).
3. Hipertensión no controlada médicamente (presión arterial sistólica >
160 mmHg).
4. Diabetes mellitus.
5. Existencia de trombo intraauricular.
6. Embolismo previo (AVC, AIT y sistémico).
7. Cardiopatía isquémica.
8. Tirotoxicosis.
Clasificación de los enfermos según riesgo
embólico y tratamiento aconsejado (tabla 3)
Fibrilación auricular aislada
Enfermos menores de 65 años, sin factores de
riesgo y sin evidencia de cardiopatía asociada. El riesgo embólico es inferior
al t % por año. No existen estudios que indiquen la utilidad del tratamiento
anticoagulante 'lvs, puesto que la incidencia es la misma que en la población
normal.
Fibrilación auricular no reumática
Existen 7 estudios aleatorizados (AFASAK, BATAFF,
CAFA, SPINAF, SPAF I, EAFT y SPAF II) que han evaluado diferentes estrategias
terapéuticas en estos pacientes"'-5=. Los resultados de dichos estudios
obligan a dividir las indicaciones de anticoagulantes y antiagregantes en
la prevención del embolismo sistémico en la FA no reumática, en tres grupos
de edad:
1. Pacientes < 65 años sin factores de riesgo.
El AAS tiene una evidencia clase IIb. Los anticoagulantes clase III. Si tienen
algún factor de riesgo embólico, la indicación es de anticoagulantes con INR
de 2-3 (clase I).
2. Pacientes entre los 65 y los 75 años: sin
factores de riesgo pueden ser tratados con AAS (250-325 mg) o anticoagulantes
(clase Ila). Si tienen al menos un factor de riesgo, la indicación es de anticoagulantes
orales con INR 2-3 (clase I).
3. Pacientes > 75 años: todos los enfermos
en este grupo tienen indicación de anticoagulante oral con INR entre 2-3 (clase
I)". El riesgo hemorrágico es muy elevado debido a la edad y, por ello,
se recomiendan controles de laboratorio más frecuentes.
TABLA 4 |
Recomendaciones tratamiento
antitrombótico en el prolapso de la válvula mitral y en la miocardiopatía
dilatada |
Prolapso de la válvula mitral
Pacientes < 65 años
Con AIT y FA sin otros riesgos
AAS 250-300 mg
Con AVC y contraindicación anticoagulante
AAS 250-300 mg
Con signos ecocardiográficos severidad
+ RS
AAS 250-300 mg
Pacientes > 65 años
Con FA, HTA. insuficiencia
mitral o cardíaca
Dicumarínicos INR 2,0-3,0
Con AVC previo
Dicumarínicos INR 2,0-3,0
AIT recurrente en pacientes con AAS
Dicumarínicos INR 2,0-3.0
Miocardiopatía dilatada
Clase
FE < 30%
Asociada a fibrilación auricular,
tromboembolia
previa, trombo VI
Anticoagulación
INR 2,0-3,0 I
Sin factores de riesgo, de origen
isquémico
Aspirina
100 mg/día I
Sin factores de riesgo; origen no
isquémico
Aspirina
100 mg/día
AIT: accidente isquémico trasitorio: FA: fibrilación
auricular; AVC: accidente vascular cerebral; HTA: hipertensión arterial;
FE: fracción de eyección: VI: ventrículo izquierdo: RS: ritmo sinusal.
|
Situaciones especiales
En los pacientes con contraindicaciones a los
anticoagulantes deberá indicarse tratamiento con AAS (250-325 mg).
En pacientes con valores de anticoagulación
correcta (INR 2-3) que presenten un episodio tromboembólico, se añadirá AAS
(100 mg) manteniendo el mismo INR, o bien se aumentará el nivel de anticoagulación
(INR 2,5-3,5).
Fibrilación auricular reumática
Los enfermos con FA y estenosis mitra¡ (EM)
tienen un riesgo embólico 18 veces superior a los individuos normales en ritmo
sinusal y 3 veces mayor que los enfermos con FA no reumática. Aunque no existen
estudios aleatorizados, se acepta que todo enfermo con FA y EM, sin tratamiento
antitrombótico, tiene una incidencia de embolismo superior a 10 por 100 pacientes
por año, independiente de la presencia o no de otros factores de riesgo, por
lo que debe hacerse tratamiento anticoagulante con un nivel de INR de 2-3
(clase I). Al igual que en otras situaciones ya
mencionadas, la existencia de embolismo en
el curso del tratamiento anticoagulante obliga a elevar el nivel de INR a
2,5-3,5 o añadir tratamiento antiagregante con AAS ( 100 mg) manteniendo el
nivel de anticoagulación con INR 2-3.
Fibrilación auricular v cardioversión
electiva
La cardioversión farmacológica o eléctrica
de la FA que persiste más de 48 h se asocia a una incidencia significativa
de embolismo (5-7°J°), por lo que es obligado hacer tratamiento anticoagulante
(INR 2-3), que debe mantenerse un mínimo de 3 semanas (clase I). El tiempo
de tratamiento anticoagulante puede reducirse a dos semanas si el eco transesofágico
permite excluir la presencia de trombos en la aurícula izquierda o la orejuela
(clase Ila). Se ha postulado tratamiento con HNF y cardioversión inmediata
si el eco transesofágico permite excluir trombo intraauricular (clase Ila)
'bsa-se. En todo caso se mantiene tratamiento anticoagulante oral durante
3 semanas (clase I).
Después de 4 semanas, se puede suspender el
tratamiento si se trata del primer episodio de FA, pero si la FA es paroxística
se debe mantener el tratamiento antitrombótico según el riesgo embólico.
Flutter auricular y taquicardia supraventricular
El flutter auricular debe tratarse como la
FA, mientras que la taquicardia supraventricular no precisa tratamiento antitrombótico.
Otras entidades
Prolapso de la válvula mitral
Varios estudios han indicado un aumento de
la incidencia de AVC en pacientes < 45 años portadores de prolapso valvular
mitra¡ (PVM) en comparación con una población similar sin PVM.
Las recomendaciones del uso de antiagregantes
y anticoagulantes son las siguientes=1 (tabla 4):
1. Pacientes < 65 años:
a) En pacientes con AIT y en FA, sin historia
de insuficiencia mitra¡, HTA o insuficiencia cardíaca, debe administrarse
AAS (250-325 mg/día) (clase 1).
b) Pacientes con AVC previo y contraindicación a los anticoagulantes, AAS
250-325 mg/día (clase Ila).
c) Pacientes con signos ecocardiográficos de severidad y en ritmo sinusal,
AAS 250-325 mg/día (clase IIb).
2. Pacientes > 65 años:
a) Pacientes con FA e HTA, insuficiencia mitra¡
o insuficiencia cardíaca. Anticoagulación con INR 2-3 (clase I).
b) Pacientes con AVC previo. Anticoagulación con INR 2-3 (clase I).
c) AIT recurrentes en pacientes tratados con AAS. Anticoagulación con un INR
2-3 (clase Ila).
TABLA 5 |
Recomendaciones tratamiento
antitrombótico en la
angina inestable e infarto sin onda Q |
Angina inestable-IAM sin onda Q
Antiagregantes
AAS 75-325 mg/día
Ticlopidina si incompatibilidad a AAS (250 mg/12 h)
Triflusal 300 mg/8 h
Inhibidores i.v. de la GP Ilb/IIIa, adyuvante a la AAS y HNF
Tirofibán 0,4 ltg/kg/min, durante 30 min.
+ infusión i.v. de 0, I pg/ruin, 48 h
Alto riesgo
Bajo riesgo
Eptifibatide (I bolo i.v. 180 Itg/kg +
infusión i.v. 1,3 Etg/min, durante 72 h)
Lamifiban
Anticoagulantes
HNF (5.000-7.50() U i.v. + infusión continua 15 U/kg/h, para mantener
TTPa de 1,5 a 2 veces el control durante 48 h) I
HNF (5.000-7.500 U i.v. + infusión continua 15 U/kg/h, para mantener
TTPa de 1.5 a 2 veces el control durante 48 h)
+ AAS (75-325 mg/día) HBPM añadidas al
AAS
Enoxaparina (I mg/kg/12
h s.e.) desde el inicio a 48 h-8 días
Dalteparina (120 U/kg/ 12 h. s.e.) desde
el inicio a 48 h-6 días Fase crónica
Nadroparina (214 U/kg/l2 h. s.e.) hasta
5-7 días Inhibidores directos de la trombina
Hirudina e hirulog
AAS: ácido acetilsalicílico: GP Ilb/IIIa:
glicoproteína Ilb/IIIa; HNF: heparina no fraccionada: HBPM: heparina
de bajo peso molecular: TTPa: tiempo tromhoplastina parcial activado.
|
Calcificación del anillo mitral
La calcificación del anillo mitral no representa
un factor de riesgo independiente de embolismo y no está justificado tratamiento
antitrombótico salvo que exista FA o embolismo previo. En ese caso está indicado
tratamiento anticoagulante con un INR de 2-3.
Miocardiopatía dilatada
La miocardiopatía dilatada tiene una incidencia
de tromboembolismo muy variables. Las indicaciones de tratamiento antitrombótico
son las siguientes:
1. FE < 30% con FA y tromboembolismo previo
0 trombo intraventricular. Anticoagulación INR 2-3 (clase I).
2. FE < 30% de origen isquémico, sin FA
ni otros factores de riesgo, AAS 250-325 mg/día (clase I).
3. FE < 30% no isquémica, en ritmo sinusal
sin otros factores de riesgo, AAS 250-325 mg/día (clase Ila).
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SÍNDROMES CORONARIOS AGUDOS
1. ANGINA INESTABLE E INFARTO AGUDO DE MIOCARDIO SIN
ONDA Q
Fisiopatológicamente, la Al y el IAM sin onda
Q se consideran síndromes relacionados", de ahí que se traten juntos
en el mismo apartado.
Los siguientes antiagregantes han demostrado
validez y eficacia en el tratamiento de estas entidades (tabla 5):
Ácido acetilsalicílico
Se han encontrado evidencias relevantes de
clase I que indican que la administración de AAS en pacientes con angina inestable
o IAM sin onda Q reduce en un 50%° (el 5 frente al 10,1%) el riesgo de muerte
e IAM no mortal durante los primeros 3 meses, pudiéndose prolongar el beneficio
hasta los dos años, con escasos efectos secundarios, cuando se utiliza a dosis
inferiores a 500 mg/día.
Triflusal
Este antiagregante a dosis de 300 mg/8 h/día
redujo la incidencia de infarto de miocardio no mortal (el 4,2 frente al 12,3%)
pero no mejoró la supervivencia (clase Ila)`.
Ticlopidina
Existe evidencia de clase I a favor del tratamiento
de la Al y el IAM sin onda Q con este antiagregante. Balsano et al` demostraron
una reducción del 46% (el 7,3 frente al 13,6%) en la incidencia de muerte
y de IAM no mortal, para ambos sexos utilizando una dosis de 250 mg/12 h.
Dado que los análisis de coste beneficio y coste-efectividad están a favor
del AAS , la ticlopidina se recomienda si está contraindicada la aspirina.
Inhibidores de la glicoproteína IIb-IIla
Se han testado tres tipos de inhibidores de
la GP IIbIIIa: tirofibán, eptifibatide y lamifibán. Todos ellos utilizados
de forma intravenosa y añadidos a la heparina y aspirina, como una terapia
adyuvante. Existen formas orales que no se comentan en este trabajo por no
existir evidencias válidas para su uso en el momento actual.
Tirofibán
El estudio PRISM-PLUS" incluyó a 1.91_5
pacientes con Al de alto riesgo aleatorizados a tirofibán, heparina o tirofibán
más heparina. El tirofibán intravenoso demostró una disminución absoluta de
la incidencia de eventos isquémicos, muerte, IAM o isquemia recurrente a los
siete días (el 1, 1 frente al 4,61%), a los 30 días (el 18,5 frente al 22,3%
) y a los seis meses (el 27 frente al 31%), siempre y cuando este inhibidor
fuese acompañado de heparina y aspirina. De hecho, el estudio se detuvo prematuramente
porque el grupo de pacientes que recibían tirofibán con aspirina sin heparina
presentaban una mortalidad significativamente mayor en los primeros siete
días.
En el estudio PRISM", que incluía a pacientes
de bajo riesgo tratados con tirofibán, no se demostró un beneficio similar.
Aunque en las primeras 48 h de tratamiento existía una reducción del 3,8 frente
al 5,6% en los eventos isquémicos de los pacientes que recibían tirofibán
y heparina, ésta no se mantuvo a los siete días.
La recomendación del tirofibán asociado a la
heparina y aspirina en la Al de alto riesgo sería de clase I, siendo de clase
Ila para la Al de bajo riesgo.
La dosis recomendada es 0,4 pg/kg/min, durante
30 min, seguida de una infusión continua de 0,1 pg/min, durante, al menos,
48 h.
Eptifibatide
El estudio PURSUIT", con un total de 10.948
pacientes incluidos, demostró una reducción absoluta de 1,5% en el riesgo
de muerte e incidencia de acontecimientos isquémicos que se hacía aparente
a las 92 h y se mantenía al menos durante el primer mes. La dosis recomendada
es un bolo intravenoso de 180 microgr/kg, seguida de una infusión continua
de 1,3 ug/min, durante al menos 72 h. A pesar de que las diferencias fueron
significativas, la reducción del riesgo absoluto es escasa y no homogénea
en los subgrupos analizados (clase Ila).
Lamifibán
El estudio PARAGON A evaluó dos dosis diferentes
de lamifibán i.v. Se observó una incidencia menor, no significativa, de acontecimientos
isquémicos (el 11,7 %) con placebo frente al 10,6% con la dosis menor de lamifibán)
que se hacía significativa a los seis meses de evolución (el 13,7% con lamifibán
frente al 17,9% con placebo), pero no había diferencias con la dosis superior.
Dado que el estudio buscaba fundamentalmente la dosis adecuada de lamifibán,
y no se produjeron diferencias significativas a favor del tratamiento activo
a los 30 días, su impacto es sólo de tipo clase IIb. Actualmente está en marcha
el estudio PARAGON B para determinar la eficacia de la nueva dosis a estudio.
Evidencias del tratamiento anticoagulante
Heparina no fraccionada
El empleo de HNF en el tratamiento de la Al
y el IAM sin onda Q está validada. Tanto la HNF intravenosa como el AAS producen
una reducción significativa de la mortalidad, de la angina refractaria y del
infarto de miocardio no mortal tanto en la fase aguda, al mes y hasta los
90 días de evolución (clase I). Sin embargo, la heparina conlleva una mayor
incidencia de hemorragia que el AAS y la retirada de la infusión continua
de la misma produce un efecto rebote'`, con reagudización de la clínica que
se evita añadiendo AAS (clase Ila). La dosis habitual de heparina es: bolos
de 5.000-7.500 U, seguido de infusión continua de 15 U/kg/h para mantener
un TTPa 1,5-2 veces el control y, al menos, durante 48 h.
Heparinas de bajo peso molecular
Enoxaparina
El estudio ESSENCE` aleatorizó a 3.171 pacientes
a recibir enoxaparina o HNF intravenosa, durante la fase hospitalaria, de
48 h a un máximo de 8 días. Después de 14 y 30 días el objetivo compuesto
de muerte, IAM no mortal, angina recurrente o necesidad de revascularización
fue significativamente menor en el grupo que recibió enoxaparina (el 16,5
frente al 19,8% a los 14 días y el 19,8 frente al 23,3% a los 30 días), sin
que el riesgo de hemorragia severa aumentara. Por tanto, la indicación de
enoxaparina en los términos establecidos en este estudio es de clase 1, dado
que además su utilización durante la fase aguda permite que se mantenga el
beneficio al menos hasta los 30 días. La dosis recomendada es de 1 mg/kg/12
h s.c.
Otro estudio, TIMI-IIB, aún no publicado, pero
cuyos resultados preliminares han sido comunicados en dos reuniones cardiológicas
importantes, la primera en el XX Congreso Europeo de Cardiología (Viena, 1998)
y la reunión anual de la American Heart Asso
TABLA
6 |
Recomendaciones
tratamiento antitrombótico
en el infarto de miocardio |
Infarto
agudo de miocardio
(fase aguda) |
Infarto
agudo de miocardio
(fase crónica) |
Antiagregantes
AAS asociado o no a trombolíticos Dosis inicial: 250-325
mg Dosis mantenimiento: 75-325 mg/día p.o.
Triflusal asociado o no a trorribolíticos Dosis: 300
mg/8 h. p.o.
Ticlopidina
Clopidogrel
Inhihidores de la GP Ilb/IIIa Anticoagulantes HNF 5.000-7.500 U i.v.
+ infusión continua
15 U/kg/h, para mantener TTPa de 1.5 a 2 veces el control
Asociada a rtPA
Asociada a SK
Pacientes con alto riesgo embolico independiente de trombolítico
HBPM
Inhibidores directos de la trombina
Hirudina
Hirulog |
Antiagregantes
AAS 75-325 mg/día p.o. Triflusal 300 mgr/8
h p.o. Ticlopidina 250 mgr/12 h p.o.
Clopidogrel 75 mg/24 h p.o. Inhibidores de la GP IIb/IIla
Anticoagulantes Dicumarínicos Prevención
secundaria INR 2,0-3,0
INR< 1,4+AAS Fibrilación auricular
INR 2,0-3,0 I Aneurisma VI y/o trombo ventricular
INR 2,0-3,0, al menos durante 6 meses I |
AAS: ácido
acetilsalicílico: GP Ilb/IIIa glicoproteína IIb/IIIa: HNF: heparina no fraccionada:
TTPa: tiempo tromboplastina parcial activado: SK: estreptocinasa, HBPM heparina
de bajo peso molecular: VI: ventrículo izquierdo.
ciation (Dallas, 1998), ha confirmado la indicación
tipo clase I de la enoxaparina en el tratamiento de la Al y el infarto sin
onda Q.
Dalteparina
Dos estudios, aleatorizados y controlados con
placebo han evaluado el beneficio de esta HBPM en la AI y el IAM sin onda
Q. El estudio FRISC comparó la asociación de dalteparina con AAS frente a
AAS solo. Los pacientes aleatorizados a dalteparina recibieron 120 U/kg/12
h s.e. durante 6 días, fase aguda, y una do
sis fija subcutánea dos veces al día durante
35-45 días, fase crónica. La dalteparina disminuyó la incidencia de muerte
e infarto de miocardio al sexto día de evolución (del 4.8%, en el grupo placebo
al 1,8% con dalteparina). Sin embargo. esta diferencia ya no era significativa
a los 40 días y no estaba presente a los seis meses.
El estudio FRISC incluyó en una primera fase.
abierta, a 1.482 pacientes, aleatorizados a recibir dalteparina, en idéntica
dosis que en el estudio anterior, o HNF, al menos durante 48 h. Después de
esta fase de 6 días de duración, comenzaba una fase crónica. 45 días, en la
que los pacientes esta vez eran aleatorizados de forma doble ciego a recibir
dalteparina, dosis fija de 7.500 U s.c./12 h. o placebo. En ninguna de las
fases se encontraron diferencias significativas en la disminución de acontecimientos
isquémicos entre dalteparina y heparina no fraccionada. Así pues, durante
la fase aguda de la Al y el IAM sin onda Q la recomendación es clase I, pero
la indicación en la fase crónica a las dosis estudiadas, sería de clase III,
ya que las evidencias no demuestran beneficio alguno.
Nadroparina
Existe evidencia con esta heparina fraccionada
en el tratamiento de la AIy el IAM sin onda Q. Gurfinkel et al 14 demostraron
que la nadroparina añadida a la aspirina disminuía significativamente la incidencia
de muerte, angina recurrente o necesidad de revascularización frente a aspirina
sola (el 22 frente al 59%) durante la fase aguda de la angina inestable e
IAM sin onda Q (clase Ila).
Inhibidores directos de la trombina
Estos fármacos, que incluyen la hirudina y
el hirulog, han sido evaluados en varios estudios aleatorizados, doble ciego,
prospectivos y controlados con placebo. No demostraron beneficio global frente
a la HNF"". Recientemente el estudio OASIS-2 ha demostrado a los
siete días una reducción absoluta del 4,2 al 3,6% de muerte e IAM en pacientes
tratados con HNF frente a hirudina i.v., durante las primeras 72 h. Sin embargo,
debido a que la reducción absoluta es pequeña, al alto coste de la hirudina
y al exceso significativo de hemorragias mayores y moderadas con respecto
a la HNF, la indicación es clase IIb.
Trombolíticos
En la Al y el IAM sin onda Q su utilización
es de clase III.
2. INFARTO AGUDO DE MIOCARDIO CON ONDA Q
El tratamiento actual del IAM transmural son
los trombolíticos, que se presentan en otro capítulo de las guías terapéuticas.
Los fármacos antitrombóticos. asociados
a los trombolíticos, actúan potenciando su acción, aumentando o manteniendo
la reperfusión coronaria. No obstante. sus indicaciones son mucho más amplias.
En este apartado nos centraremos en el IAM transmural tratado con TROMBOLITICOS
y en el IAM TRANSMURAL sin criterios o con contraindicación de trombólisis
(tabla 6).
Antiagregantes plaquetarios
Ácido ac acetilsalicilico
Se observó una reducción de la mortalidad absoluta
cardiovascular en el primer mes post-IAM del 2,41% con la administración de
AAS. Esta reducción aumento al 5,2 % cuando se asoció a la estreptocinasa
(SK)"""". Así mismo, el AAS produjo una reducción de la
tasa de reoclusión de la arteria responsable del IAM"'.
Se aconseja que la primera dosis sea de 250-325
mg. mientras que la dosis de mantenimiento oscila entre 75 y 325 mgr/día (clase
I).
El período de administración probablemente
debería prolongarse años (clase Ia).
Trifusal
El estudio TIM, presentado en el XX Congreso
de la Sociedad Europea de Cardiología (Viena, 1998), demostró que el triflusal
administrado a dosis de 300 mg/8 h fue comparable al AAS en la reducción de
la mortalidad en el IAM (clase lía).
Ticlopidina Y clopidogrel
No hay evidencia de que sean útiles en la fase
aguda del infarto de miocardio. El efecto antiagregante no se obtiene hasta
las 48-72 h de su administración. En la fase crónica del infarto de miocardio,
el clopidogrel no se ha mostrado superior al AAS en la reducción de la mortalidad
o la incidencia de reinfarto no mortal`. Por tanto, la administración de estos
fármacos debería reservarse a situaciones de alergia o sintomatología digestiva
severa secundaria al AAS (clase II a).
Dosis: ticlopidina
250 mg/ 12 h y clopidogrel 75 mg/día.
lnhibidores s de los receptores (le la GP IIb/IIIa
la
Actualmente se han publicado dos estudios de
búsqueda de dosis con eptifibatide y lamifibán` y un tercer estudio con abciximab
(TIMI 14). De estos resultados se ha derivado el diseño de estudios aleatorizados
en fase III que actualmente están en curso. Por tanto, si bien los inhibidores
de los receptores de la GP IIb/IIIa de la membrana plaquetaria son fármacos
prometedores como terapia asociada a la trombólisis, no existe en este momento
ningún resultado que permita establecer su utilización.
Tratamiento anticoagulante
Heparina no fraccionada
La administración de heparina en el IAM, asociada
o no al trombolítico, ha sido y continúa siendo motivo de controversia porque
no existen suficientes datos sobre su beneficio, según el metaanalisis realizado
por Mahaffey°'.
Se ha demostrado retrospectivamente una disminución
de la mortalidad a los 30 días con un TTPa de 50 a 70 s. Se ha podido establecer
una correlación entre los parámetros hematológicos de generación e inhibición
de trombina. los valores de anticoagulacion obtenidos con la heparina y la
presencia de muerte o reinfarto a los 30 días".
A falta de estudios aleatorizados, específicamente
diseñados para probar la eficacia de la HNF intravenosa frente al placebo,
existe una evidencia razonable para utilizar la heparina asociada al AAS y
al trombolítico (cuando no esté contraindicado) clase I para el rtPA y clase
IIb para la S K` ".
En los pacientes con alto riesgo o de embolismo
sistémico, independientemente de haber recibido o no tratamiento trombolitico
(IAM anterior y/o extenso, aneurisma ventricular izquierdo. presencia de trombo
intraventricular FA o embolismo previo) se administrará HNF""' y
en el momento del alta hospitalaria recibirán dicumarínicos con un INR 2,0-3,0
(clase I).
La dosis de HNF es: bolos de 5.000-7.500 U,
seguida de infusión continua de 15 U/kg/h para mantener un TTPa 1,5-2 veces
el control y al menos durante 48 h.
Heparina de bajo peso molecular
Se ha mostrado beneficiosa en la prevención
de la trombosis venosa profunda, del tromboembolismo pulmonar y en la angina
inestable. pero los estudios para determinar el beneficio clínico de la HBPM
asociada a los trombolíticos están actualmente en curso.
Inhibidores directos de la trombina
Hirudina
Los estudios iniciales con hirudina en comparación
con heparina asociada a trombolíticos se diseñaron basándose en la hipótesis
que en situación de TTPa más prolongados se conseguiría una mayor permeabilidad
de la arteria responsable del infarto y menos tasas de reoclusión. No obstante,
los primeros estudios fueron todos parados por un exceso de hemorragias cerebrales
en todos los grupos de tratamiento, incluidos los de heparina. Se rciniciaron
los estudios GUSTO IIb y TIMI 9B aleatorizando a los pacientes a dosis inferiores
de heparina e hirudina sin observarse diferencias estadísticamente significativas
entre ambos tratamientos (clase IIb).
En dos estudios pequeños el hirulog asociado
a la SK fue más eficaz que la HNF para aumentar la permeabilidad de la arteria
responsable del infarto sin incrementar el riesgo de hemorragia. Si este efecto
se traduce en una reducción de la mortalidad es la hipótesis que está siendo
probada actualmente en un estudio a gran escala (HERO-2).
Dicumarínicos
Se administrarán dicumarínicos a la dosis que
permitan mantener el INR entre 2 y 3, durante 3 a 6 meses, en pacientes con
infarto extenso, especialmente anterior, con función ventricular deprimida
(FE < 30%) (clase Ila). En pacientes en FA o presencia de imagen de trombo
intraventricular, la recomendación es de clase 1.
En prevención secundaria, dosis altas de dicumarínicos
han demostrado ser efectivas y, por tanto, sería una indicación de clase 1;
el hecho de que no sean superiores al AAS en prevención secundaria, requieran
control hematológico y tengan más efectos secundarios hace descartar su uso
como fármaco de primera elección". Por este motivo, se recomienda el
AAS como prevención secundaria. Tampoco los dicumarínicos a dosis bajas, de
I o 3 mg, que mantienen valores de INR de 1,4 asociado a 80 mg de AAS, no
redujeron la incidencia de reinfarto, AVC o muerte cardiovascular en relación
al grupo de pacientes que recibió el AAS a dosis de 160 mg/día'°. (clase Ilb).
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CARDIOPATÍA ISQUÉMICA CRÓNICA. ANGINA ESTABLE
El AAS a dosis de 75 a 325 mg/día reduce del
25 al 34% el riesgo de muerte e infarto a corto y largo plazo" (clase
l).
La utilización de antitrombóticos en la prevención
primaria de la cardiopatía isquémica en personas sin patología vascular previa
ni factores de riesgo coronario no está indicada (clase III). En personas
mayores de 50 años y con factores de riesgo coronario la indicación de AAS
es de clase llb.
Angioplastia coronaria
Prevención de la trombosis aguda
Durante la RCP se lesiona la pared vascular
provocando de inmediato la activación plaquetaria y la puesta en marcha de
la coagulación sanguínea. De esta forma, tras la dilatación alrededor de un
5% de casos puede complicarse con obstrucción trombótica aguda del vaso intervenido
(tabla 7).
TABLA 7 |
Recomendaciones tratamiento
antitrombótico en el
intervencionismo coronario |
Angioplastia coronaria
Prevención de trombosis
Angioplastia con balón
AAS 75-325 mg/día
HNF 100 U/kg bolo i.v.
Abciximab 0,25 mg/kg bolo i.v., 0.125 pg/kg/min
perfusión 12 h, ajustar HNF a 70 U/kg IIb
Tirofiban
Eptifibatide
Hirudina
Urocinasa intracoronaria
Angioplastia con .stent
AAS 75-325 mg/día + ticlopidina 250 mg/12 h I
HNF 100 U/kg bolo i.v. I
Abciximab 0,25 mg/kg bolo i.v., 0,125 pg/kg/min
perfusión 12 h, ajustar HNF a 70 U/kg I
Dicumarínicos
Prevención de reestenosis
Angioplastia con balan o.stent
Cualquier antitrombótico
Injertos aortocoroaarios venosos
Prevención de la trombosis
AAS 75-325 mg/día
AAS: ácido aceltilsalicílico: HNF: heparina no fraccionada.
|
Angioplastia con balón
Fármacos antiplaquetarios. El AAS ha demostrado
ser eficaz en la prevención de la trombosis coronaria aguda durante la angioplastia
coronaria percutánea (ACTP)"°. La dosis recomendada es de 250-325 mg
antes del procedimiento (clase I). Se recomienda, además, tratamiento a largo
plazo con AAS (75-325 mg/dia) como prevención secundaria frente a eventos
cardiovasculares (clase I).
Recientemente los inhibidores de la GP IIb/IIla
han demostrado ser eficaces como terapia adyuvante a la aspirina y HNF en
la ACTP. En el estudio EPIC` con 2.099 pacientes, el abciximab demostró una
reducción absoluta de 4,5% en el riesgo de muerte o acontecimientos isquémicos
coronarios en los 30 días siguientes a la ACTP en pacientes considerados de
alto riesgo. También el estudio CAPTURE' 12, con 1.265 pacientes, demostró
una reducción absoluta de 4,6% en el riesgo de muerte o acontecimientos isquémicos
a los 30 días en pacientes con Al, y el estudio EPILOG"', con 2.792 pacientes,
demostró una reducción de este riesgo del 6,5% utilizando abciximab y ajustando
la dosis de heparina intravenosa al peso del paciente (70 U/kg). Excepto en
este último estudio, la utilización de abciximab supuso un riesgo algo más
elevado de hemorragias, riesgo ampliamente compensado por el beneficio clínico
obtenido. Las dosis recomendadas son bolos de 0,25 mg/kg seguidos de infusión
intravenosa de 0, 125 pg/kg/min durante 12 h. La administración de heparina
se debe ajustar al peso del paciente (70 U/kg, máximo 7.000 U en bolo con
bolos adicionales si ACT [tiempo coagulación activado[ < 200 s). La recomendación
es de clase I en pacientes de alto riesgo.
El tirofibán, utilizado en el estudio RESTORE`,
ha demostrado un beneficio significativo con reducciones absolutas de muerte
o acontecimientos isquémicos de 3,3% a los 2 días, y del 2,8% a los 7 días
del procedimiento, pero este beneficio no se mantuvo a los 30 días de seguimiento
(clase Ilb).
El eptifibatide utilizado en el estudio IMPACT
II"', con 4.010 pacientes, demostró una reducción más modesta del riesgo
de acontecimientos isquémicos a los 30 días (2,2°l0, diferencia no significativa)
(clase Ilb).
Por último, la combinación de AAS con otros
agentes antitrombóticos como el dipiridamol, el dextrano o los dicumarínicos
en la prevención de la trombosis aguda tras una angioplastia con balón no
ha demostrado ser mejor que la aspirina sola (clase III).
Fármacos anticoagulantes
Heparina no fraccionada
En la prevención de la trombosis aguda postangioplastia,
además de la inhibición prolongada de la agregación plaquetaria, se debe bloquear
de forma transitoria la generación de trombina con fármacos anticoagulantes.
La HNF se ha mostrado eficaz utilizada en bolo intravenoso a una dosis de
100 U/kg de peso (máximo de 10.000 U en bolo) y con bolos adicionales cuando
sea necesario para mantener una ACT > 300 s durante el procedimiento (clase
I)"°. Como ya hemos visto, esta dosis será menor cuando se utilicen simultáneamente
inhibidores de la GP IIb/IIla. En relación con el mantenimiento de la HNF
tras la angioplastia, no existe ningún estudio que demuestre sus ventajas,
por lo que actualmente no se recomienda (clase III).
Inhibidores directos de la trombina
La utilización de hirudina en el estudio HELVETICA
con 1.141 pacientes demostró, en comparación con la HNF, un beneficio en la
reducción de acontecimientos isquémicos a los 4 días, pero el efecto del fármaco
no fue evaluado a los 30 días del procedimiento (clase Ilb). Otros agentes
antitrombina como el hirulog". no han sido superiores a la heparina para
inhibir la trombosis aguda durante y tras la angioplastia coronaria y, por
tanto, no se recomiendan (clase III).
Tromboliticos
Por otro lado, la eficacia de la administración
de fármacos trombolíticos durante la angioplastia coronaria, aunque inicialmente
sugerida como beneficiosa en casos individuales, no se ha comprobado posteriormente.
En un estudio aleatorizado la utilización de urocinasa intracoronaria no ha
demostrado beneficio sobre la utilización de HNF, ni incluso en pacientes
con alto riesgo de complicaciones trombóticas agudas` (clase III).
Angioplastia con stent
Fármacos antiplaquetarios
La utilización de prótesis endovasculares o
stents ha mejorado sustancialmente los resultados inmediatos y a largo plazo
de la angioplastia coronaria. Inicialmente se utilizaron regímenes antitrombóticos
agresivos (antiagregación plaquetaria más anticoagulación durante varios meses),
pero son ya varios los estudios que han demostrado que la antiagregación plaquetaria
es suficiente para prevenir la trombosis aguda del stent coronario. Así, el
estudio de Schómig et al"` demostró inequívocamente que la antiagregación
plaquetaria con AAS más ticlopidina reduce el riesgo absoluto de acontecimientos
isquémicos y accidentes hemorrágicos a los 30 días de la intervención hasta
un 1,6% en comparación con un riesgo del 6,2% en los pacientes con aspirina
más dicumarínicos. Este beneficio se ha conseguido demostrar incluso en pacientes
con alto riesgo trombótico y en varios registros no aleatorizados'. Además,
en 2 estudios aleatorizados, esta combinación ha demostrado ser superior al
AAS solo. La pauta antiagregante recomendada es, pues, de AAS 250-325 mg antes
de la intervención para continuar con AAS 75-325 mg/día asociando la ticlopidina
250 mg/12 h durante un mes (clase I). La administración sólo de ticlopidina,
a dosis de 250 mg/12 h, demostró una incidencia baja de trombosis y complicaciones
hemorrágicas, pero no existen estudios comparativos que demuestren ventajas
sobre la asociación con aspirina (clase Ilb).
Inhibidores de la GP IIb/IIIa
Al igual que en la angioplastia con balón,
los inhibidores de la GP IIb/IIla se han probado como terapia adyuvante del
AAS, ticlopidina y heparina en el stent intracoronario. El abciximab, utilizado
en el estudio EPISTENT''-` con 2.399 pacientes, demostró una reducción absoluta
de 5,5% en el riesgo de muerte o acontecimientos isquémicos coronarios en
los 30 días
siguientes a la intervención. La dosis de abciximab
recomendada es de 0,25 mg/kg en bolo administrado entre 10 y 60 minutos antes
de la intervención, seguido de infusión continua a 0,125 (Ng/kg/min durante
12 h); la administración de heparina se debe ajustar al peso del paciente
(70 U/kg, máximo 7.000 U en bolo con bolos adicionales si ACT < 200 s).
Con estos resultados el nivel de recomendación del abciximab con el stent
coronario es de clase 1.
Fárniacos anticoagulantes
Para la HNF las recomendaciones son las mismas
que en la angioplastia con balón. Se debe administrar un bolo intravenoso
de 100 U/kg de peso (máximo 10.000 U en bolo) y bolos adicionales para mantener
un ACT > 300 s durante el procedimiento. Cuando se utilicen inhibidores
de la GP IIb/IIla la dosis se ajustará al peso del paciente (70 U/kg).
La HBPM no ha sido estudiada en la prevención
de la trombosis del stent.
La administración de dicumarínicos tampoco
está recomendada, ya que elevan el riesgo de hemorragias e incluso de trombosis
aguda del stent (clase III).
Prevención de la reestenosis
A pesar de la utilización cada vez mayor del
stent intracoronario, la reestenosis de la lesión dilatada continúa siendo
el principal inconveniente de la angioplastia coronaria. Su incidencia es
del orden del 20-40% a los 6 meses de la intervención. Por el momento no existe
ninguna estrategia de tratamiento antitrombótico que haya conseguido reducir
la incidencia de reestenosis tras la angioplastia con balón o con stent..
Injertos aortocoronarios venosos
Tras la intervención puede aparecer una oclusión
precoz durante el primer mes, que tiene carácter trombótico, o más tardía,
durante el primer año, secundaria a una hiperplasia de la íntima, o en los
años posteriores con aparición de lesiones similares a las de la enfermedad
aterosclerótica.
Los estudios clínicos realizados señalan que
la administración de AAS desde antes o inmediatamente después de la intervención
reduce la incidencia de oclusión, especialmente durante el primer mes, y con
un cierto beneficio hasta el año (clase I). La administración de dicumarínicos
en dosis bajas y a largo plazo no ha mostrado beneficios respecto a la antiagregación
plaquetaria,y, por tanto, no se recomienda (clase III).
La pauta terapéutica recomendada es de AAS
(75-325 mg/día) iniciada a las pocas horas de la intervención (clase 1).
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CONTRAINDICACIONES AL TRATAMIENTO ANTICOAGULANTE
Las contraindicaciones al tratamiento anticoagulante se pueden
clasifcar en dos grandes grupos :
Absolutas: se consideran
contraindicaciones absolutas aquellas en la cuales no se debe anticoagular
por el grave riesgo hemorrágico existente:
1. Diátesis hemorrágicas congénitas o adquiridas.
2. Procesos hemorrágicos (ulcus gastroduodenal sangrante, neoplasia ulcerada,
etc.).
3. Hipertensión arterial severa no controlable.
4. Retinopatía hemorrágica.
5. Aneurisma intracerebral.
6. Hemorragia intracraneal.
7. Hepatopatías y nefropatías graves.
Relativas:
aquellas situaciones en las cuales la anticoagulación va a depender, en cada
paciente, de la balanza entre el riesgo tromboembólico y riesgo hemorrágico.
En caso de decidirse por la anticoagulación, se debe controlar a estos enfermos
de forma más estricta.
1. Hepatopatía crónica.
2. Ulcus gastroduodenal activo.
3. Hernia de hiato.
4. Esteatorrea.
5. Alcoholismo.
6. Gestación.
7. Edad avanzada.
8. Escaso nivel mental.
9. Pericarditis con derrame.
10. Alteraciones mentales, especialmente con tendencia al suicidio.
Fármacos y otros factores que pueden interferir con el tratamiento
anticoagulante oral
Es importante tener en cuenta que existen una
serie de fármacos y alimentos que pueden interferir con el tratamiento anticoagulante
oral, bien potenciándolo o inhibiéndolo 140,141:
Potencian:
Interacción altamente probable
Eritromicina
Fluconazol
Isoniazida
Miconazol
Cotrimoxazol
Amiodarona
Clofibrato brato
Interacción probable
Ciprofloxacino
Itraconazol
Tetraciclinas
Aspirina
Quinidina
Simvastatina
Acetaminofeno
Propafenona Propranolol S ulfinpirazona Fenilbutazona Piroxicam Alcohol (con
enfermedad hepática) Cimetidina Omeprazol
Dextopropoxifeno
Hidrato de cloral
Disulfiram
Fenitoína
Esteroides anabólicos
Fluvacina
Tamoxifeno
Existen otros fármacos que en determinados pacientes pueden producir interacciones.
Inhiben:
Interacción altamente probable
Griseofulvina Rifampicina Nafcilina Colestiramina
Barbitúricos Carbamazepina Clordiazepóxido Sucralfato Alimentos con alto contenido
en vitamina K Alimentación enteral Gran cantidad de aguacate
Interacción probable
Dicloxacilina
Coles de Bruselas
Existen otros fármacos y alimentos que pueden
inhibir en determinados momentos el efecto de los anticoagulantes.
Aunque la utilización temporal o permanente
de algunos de estos fármacos está contraindicada, es posible asociarlos a
los anticoagulantes si se utilizan de forma continuada para conseguir valores
estables que permitan adaptar sin peligro la dosis de anticoagulación. En
estos casos se deberán hacer controles de laboratorio con mayor frecuencia.
Hemos recomendado anteriormente la asociación de dicumarínicos con el AAS
en algunas patologías como la prótesis valvular embolígena o el embolismo
recurrente.
Existen otros factores que pueden influir en
la respuesta de los anticoagulantes orales, entre ellos citaremos: las variaciones
en el aporte de vitamina K (variaciones dietéticas, diarreas y estreñimiento).
Factores que influyen en la síntesis y catabolismo de los factores vitamina
K-dependientes (hepatopatía y la insuficiencia cardíaca congestiva). Por otra
parte, en los estados hipercatabólicos (fiebre o hipertiroidismo) hay un incremento
de la actividad antivitamina K, lo que repercute en un notable aumento del
efecto anticoagulante .
Control clínico y de laboratorio de los
anticoagulantes orales
Control de calidad clínico
a) Estudio periódico de la incidencia de accidentes
embólicos y hemorrágicos, diferenciando los graves de los leves.
b) Estudio del porcentaje de veces que nuestros enfermos están dentro de los
niveles terapéuticos. En una buena unidad estos porcentajes oscilan alrededor
del 70% .
Para disminuir en gran medida la incidencia
de accidentes embólicos y/o hemorrágicos es necesaria una correcta educación
del paciente (conocimiento del fármaco, interferencias y rango terapéutico)''.
Con ello se consigue una disminución de un 10% en las complicaciones tromboembólicas
y de un 51% en las hemorrágicas, con la consiguiente reducción en el coste
asistencial`.
La prueba de laboratorio más utilizada para
dicho control es el tiempo de protrombina (TP), introducido por Quick en 1935'".
La gran variación en los resultados, de unos
centros hospitalarios a otros debidos a la variedad en la naturaleza de las
tromboplastinas utilizadas, aparatos empleados, la mecánica de realización
del test, las diferentes formas de expresión de los resultados y la ausencia
de controles de calidad, plantean problemas graves a la hora de la dosificación.
Con el objetivo de proporcionar una anticoagulación
oral más uniforme, segura y efectiva, en 1983 la OMS aprobó la adopción de
la razón internacional normalizada (INR: cociente entre el tiempo de protrombina
del paciente y tiempo de control elevado al ISI). El factor de corrección
se definió como índice internacional de sensibilidad (ISI) y se obtiene de
la correlación en escala logarítmica de los TP de las tromboplastinas locales
o comerciales con los TP obtenidos con un reactivo de referencia de la OMS
(con un ISI definido arbitrariamente como 1,0).
Se recomienda la utilización de reactivos con
ISI inferiores a 1,4, así como efectuar un control interno y externo de calidad
del TP
Control de laboratorio de la heparina
El control de laboratorio de la HNF se realiza
mediante el tiempo parcial de TTPa. Se expresa en forma de cociente: tiempo
de coagulación del paciente dividido por el tiempo de coagulación normal.
Los valores terapéuticos se ajustarán en función de la patología.
Las HBPM no precisan control de laboratorio
exceptuando pacientes con pesos extremos y en insuficiencia renal (creatinina
> 2,5 mg /dl).
Control de laboratorio de los antiagregantes
1. Eficacia:
no hay datos que sustenten la necesidad de un control analítico del tratamiento
antiagregante con objeto de ajustar su dosificación, con el AAS, dipiridamol,
triflusal, ticlopidina, clopidogrel e inhibidores de la GP IIb/IIla. Se están
desarrollando diversos sistemas que permitan un control fácil, rápido y fiable
de este último grupo de fármacos, aunque su utilidad en la práctica diaria
está por establecer""-"'.
2. Seguridad:
la ticlopidina requiere controles periódicos de neutrófilos y plaquetas. En
la administración intravenosa de los inhibidores de la GP IIb/IIla con abciximab
debe hacerse recuento de plaquetas, de 2 a 4 h del inicio del tratamiento
y deberá repetirse a las 12 h. Los recuentos se realizarán en tubos con EDTA,
citrato y heparina para así poder eliminar pseudotrombocitopenia y establecer
un diagnóstico diferencial 'S'-.
Efectos secundarios del tratamiento anticoagulante
oral
La principal complicación es la hemorrágica
y puede presentarse de forma espontánea o asociada a otra patología y ser
tanto interna como externa. En caso de que la hemorragia sea discreta, bastará
con reajustar la dosis del anticoagulante de acuerdo al INR y realizar un
seguimiento del paciente. Si se trata de una hemorragia de mayores proporciones,
se suspenderá la anticoagulación y se administrará vitamina K I por vía i.v.
(la pauta dependerá de la intensidad de la hemorragia) y si es preciso plasma
fresco o un concentrado de factores vitamina K-dependientes.
Otras complicaciones que pueden aparecer son
las de tipo dermatológico como erupción, alopecia y necrosis cutánea. Las
dos últimas son complicaciones poco frecuente. La necrosis cutánea ocurre
entre el tercer y el octavo día de tratamiento.
El embarazo es otra circunstancia a tener en
cuenta durante el tratamiento anticoagulante, y ya ha sido tratado previamente.
Efectos secundarios de los antiagregantes
Ácido acetilsalicílico
Las complicaciones hemorrágicas atribuibles
al AAS son de pequeña magnitud, salvo en caso de que existan trombopenia asociada,
enfermedad de Von Willebrand o hemofilia, o en caso de lesiones localizadas,
fundamentalmente el ulcus gastroduodenal. Otras reacciones adversas que pueden
aparecer son: digestivas (irritación gastrointestinal, gastritis, ulcus diarrea),
manifestaciones cutáneas (eritema simple, urticaria, púrpuras o epidermólisis
necrosante aguda) y alteraciones respiratorias que constituyen el conocido
«asma al AAS» que puede ser una situación severa 140.
Ticlopidina
Además de la neutropenia, se han descrito alteraciones
cutáneas (urticarias o erupciones eczematiformes), complicaciones digestivas
(diarreas, vómitos, náuseas y ocasionalmente gastralgias). Finalmente pueden
aparecer hemorragias aunque de pequeña intensidad.
Triflusal
La mayoría de los casos se trata de molestias
digestivas (pirosis, dispepsia, flatulencia, gastralgia y diarrea). Además,
pueden aparecer mareos, cefaleas o hemorragias conj untivales. Pueden darse
fenómenos de hipersensibilidad cruzada con el AAS.
Situaciones especiales
1. Pacientes con tratamiento anticoagulante
que deban someterse a cirugía programada o extracciones dentales deben acudir
al servicio de hematología para la adecuación del INR.
2. Pacientes tratados con antiagregantes que deban someterse a cirugía programada
no cardíaca se recomienda suprimir el tratamiento de 5 a 7 días antes.
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